lunes, 12 de julio de 2010

Parte IV

El timbre del instituto había sonado hacía rato e Iván y yo esperábamos a Alex. Él se entretenía hablando con Raquel. Yo podía haber hecho lo mismo con Álvaro o con Raúl, pero éste último tenía que recoger a su hermano del colegio y no quería entretener a Álvaro, ya que se le notaba muy cansado. Álvaro y yo éramos amigos desde la guardería, pero nunca había pasado a mayores. Siempre hemos sido amigos. En varias ocasiones he deseado que esa amistad pasara a algo más, pero nunca me he atrevido hablar de ello con él. Ahora no sé lo que siento. Quiero mucho a Álvaro, pero no sé si de la misma manera de la que quiero a Raúl o a mi familia. A Raúl lo conocimos en el colegio. Siempre ha sido el graciosillo de la clase, el que no se entera de nada y el que hace tonterías cuando en profesor no mira. Todas mis compañeras de clase coquetean con él y eso a Raúl no parece importarle.
Hacía mucho calor aquel día y estaba muy cansada. Cambiaba mi peso de una pierna a otra, cada vez más rápido.
- El año que viene pasaré a bachillerato - comentó Iván sonriendo.
- Y yo a 4º de ESO
- Que pequeñaja - bromeó Iván.
- ¿Pequeñaja? - repetí - Tengo quince años.
- Y yo dieciséis - intervino mi hermano.
- ¿Y estás contento? ¡Menudo viejales! - bromeé entre carcajadas.
- Estamos en paz - dijo mi hermano sonriendo.
- Eso creo. ¿No crees que Alex está tardando mucho?
- ¿Aún está con Raquel?
Asentí con la cabeza.
- Es un pesado - comenté un poco enfadada.
- ¿Quién es un pesado? - preguntó Alejandro detrás de nosotros.
- ¿Quién va a ser? - Preguntó sarcásticamente Iván - Pues tú, llevamos diez minutos esperándote.
- Estaba con Raquel - se excusó Alejandro.
- ¿Qué más da? Como si es la reina, nosotros somos tus hermanos y todos los días te estamos esperando.
- Bueno, dejadlo y vámonos a casa - zanjé.

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