sábado, 31 de julio de 2010

Parte IX

Nunca me habían gustado los lunes, pero aquella mañana, cuando mi madre me despertó para ir al instituto yo ya estaba despierta, no había dormido nada aquella noche. Me levanté de un salto y fui a prepararme.
Las clases pasaron rápido y ahora era yo la que lo miraba a él a todas horas.
Ese día había pasta para comer. Toda mi familia hablaba mientras comía, todos menos yo.
- Carla – me dijo mi madre – tengo que pedirte un favor.
“Oh, no… esto me suena” pensé.
- ¿Qué pasa? – le dije a mi madre asustada.
- Tienes que cuidar hoy de los mellizos.
- ¡No, por favor! ¡Hoy no!
- Lo siento mucho, pero tu hermano suspendió el examen y hoy lo tiene que repetir, Iván tiene entrenamiento de fútbol y papá, Luz y yo vamos a rehabilitación.
Al fin y al cabo, entendía que mi madre fuese con mi padre a rehabilitación y yo no me podía quejar, no quería que mi padre se sintiese mal por mi culpa.
Lo que iba a ser un paseo por el parque pasaba a ser nuevamente otra tarde con los mellizos.
Fui directa al teléfono para llamar a Álvaro.
- ¿Álvaro?
- Hola Carla – me dijo Álvaro al otro lado del teléfono - ¿Qué pasa?
- Hoy no puedo quedar…
- ¿Por qué? – me cortó Álvaro – entonces ¿es verdad?
- ¿El qué? –pregunté desconcertada.
- Que vas a salir hoy con Pablo, me ha dicho Raúl que el viernes te pidió salir.
- Si, pero yo le dije…
- Muy bien, pues que te lo pases muy bien con tu novio – dijo él irónicamente.
- ¡Le dije que no!
Pero él ya había colgado.

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