sábado, 31 de julio de 2010

Parte VI

Todo estaba yendo genial. Cuidar de mis hermanos no era difícil, además, Álvaro sabía como hacer que me lo pasara bien.

Estábamos en la habitación de los mellizos y Álvaro jugueteaba con Miguel lanzándolo al aire mientras yo le leía un cuento a Lucía.
- Cuidado - le dije sonriendo a Álvaro mientras él lanzaba a Miguel al aire.
- Tranquila - me dijo con aquella sonrisa suya – Mira a Miguel, se lo pasa genial conmigo.

Miguel reía a carcajadas y Álvaro también parecía divertirse.
- Esto tenemos que repetirlo – le dije mientras metía a Lucía en la cuna.
- ¿De verdad? – me preguntó extrañado mientras él hacía lo mismo con Miguel - ¿Quieres volver a quedar conmigo?
- Claro, ¿Por qué no?

Él se quedó un tiempo mirándome fijamente a los ojos, y luego se rió. Yo reí a su vez. No sabía por qué se reía, ni sabía por qué me reía yo, pero allí estábamos los dos, riéndonos sin saber por qué.
Cuando paramos de reír se acercó más a mí, mucho más.

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