sábado, 31 de julio de 2010

Parte VIII

Aquella noche soñé con él.

- Vamos Carla – me dijo mi madre con dulzura entrando a mi habitación – Ya son las siete, hay instituto.
Y así, volví a despertarme de un magnífico sueño.

En clase estuve a todas horas notando la mirada de Álvaro en mí.

Cuando terminaron las clases yo me despedí de Álvaro con toda normalidad. Ese día Raúl no tenía que recoger a su hermano del colegio y se quedó conmigo mientras Iván se despedía de sus amigos y Alex de Raquel. Noté que alguien me llamaba por mi nombre y corría para colocarse junto a mí.
- Hola Carla – dijo Pablo ya a mi lado.
- Hola – dije extrañada.
- ¿Podemos hablar?
- Claro – dije, algo asustada.
- A solas – dijo él dirigiéndose a Raúl
Yo miré a Raúl y negué con la cabeza, para que no se fuera. “Lo siento” me dijo Raúl moviendo los labios pero sin llegar a decir palabra.

- ¿Tienes algo que hacer el lunes? – me preguntó Pablo. A medida que Pablo iba hablando, Raúl se iba alejando.
- Pues sí – le dije seria.
- Pues cancélalo, porque tengo dos entradas para ir al cine. ¿Qué te parece? Tú y yo. Película romántica. ¡Es perfecto!
- Me parece que ya he quedado.
- ¿Con quién?
- Con… Con Álvaro – le dije tímidamente al principio, serena al final.
- ¿Con Álvaro? – se burló Pablo – Cualquier chica se moriría por ir al cine conmigo.
- ¿Cualquier chica? Pues no cuentes conmigo, porque yo no estoy en el mismo saco que las otras chicas.
- Piénsatelo, yo siempre estaré a tu disposición.
Y se fue.
No hacía falta que lo pensara. Yo sabía muy bien lo que quería, y Pablo no estaba dentro de eso.

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