lunes, 12 de julio de 2010

Parte V

Cuando llegamos a casa la comida ya estaba sobre la mesa. Mi padre y mi hermana estaban hablando. Mi padre estaba mucho mejor. “Al menos, ahora ríe” pensé mientras suspiraba.
Mi madre nos esperaba de pie en la cocina.
- Sentaos, he hecho arroz y se va a enfriar - dijo mi madre sonriendo.
- ¿Arroz? - Dijo Iván - ¡Genial!

Yo me senté al lado de mi hermana, como era habitual.
- ¿Cómo han ido hoy las clases? - Preguntó mi padre.
- Muy bien, papá - Le dije con la típica sonrisa en mí, al dirigirme a él.
- Me alegro - dijo sonriéndome a su vez - ¿Y a vosotros? - dijo dirigiéndose a mis hermanos.
- Muy aburrido - Dijo Iván- Como siempre, vamos.
- ¿Y tú Alejandro?
- Sabiendo que en el instituto es difícil pasárselo bien, yo diría que normal.
- ¿Y sabes ya a que universidad vas a ir? Porque es el año que viene.
- Aún no se si voy a ir a la universidad.
Mi padre suspiró. Todos queríamos que Alejandro fuera a la universidad, sobretodo mi padre. Él, que sí que quería, no pudo ir. La falta de dinero en su familia hizo que esto sucediera.
- Carla, tengo que pedirte un favor - Dijo mi madre mientras cargaba arroz con el tenedor.
- Claro - respondí mientras bebía agua.
- Tienes que cuidar hoy de los mellizos.
- Pero mamá, hoy he quedado - me quejé.
- Lo sé, y lo siento, pero voy a ir con papá y con Luz a rehabilitación.
- Pero no es jus…- me callé, porque vi que mi padre agachaba la cabeza - Tranquilo papá, no me importa, de verdad - le dije sonriendo.
Ese era uno de los mayores problemas de que mi padre estuviera enfermo: mi madre no podía ocuparse de mis hermanos.
- Bueno chicos - dije dirigiéndome a mis hermanos - hoy nos toca cambiar pañales.
- Lo siento Carla - dijo Alejandro con la boca llena - hoy tengo las pruebas para el carnet de conducir.
- Yo también lo siento - dijo seguidamente Iván - tengo que cumplir el castigo que me mandaron la semana pasada…
- ¿Es hoy?- dije suspirando, indignada.
- Sí, lo siento mucho.

Volví a mirar a mi padre.
- Tranquilo, no importa – Le dije a Iván - Llamaré a mis amigos para ver si se apuntan a la fiesta - dije con una sonrisa forzada.


Ya se habían ido todos, los mellizos estaban durmiendo y yo estaba viendo la tele aburrida, cambiando de canal sin pararme a ver los canales. Llamaron a la puerta.
- Hola Álvaro- le dije sonriendo- ¿Raúl no viene contigo?
- Digamos que a Raúl no le fascina eso de cambiar pañales.
- Bueno - le dije mientras me quitaba de la puerta para dejarle pasar - te lo vas a pasar muy bien, ya lo verás – mi voz disponía de un espléndido tonito irónico.
- Estoy contigo ¿no? - dijo con las mejillas encendidas y bajando la cabeza - me lo voy a pasar genial.

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